El padre del joven denuncia que la decisión que hará pública el tribunal la próxima semana es la "crónica de una sentencia anunciada"
JORGE MUÑOZ
La familia de Javier Villanueva, el sevillano que está acusado en Bolivia de haber participado en el asesinato de la fiscal de aduanas Mónica von Borries, no confía en que la sentencia que se hará pública la próxima semana sea favorable, ante la presión y el juicio paralelo en el que se ha desarrollado la vista oral contra el empresario.
Francisco Villanueva, padre de Javier, calificó de "acoso y derribo" la situación que están viviendo en torno al proceso y acusó directamente a la Fiscalía boliviana de tergiversar las pruebas y de montar un auténtico juicio paralelo, en el que "no dicen lo que realmente sucede dentro de la sala y mienten de forma sistemática porque no tienen absolutamente nada" en contra de su hijo.
A esta actuación de la Fiscalía se suman, según el padre, las manifestaciones en televisión del padre de la fiscal asesinada en el atentado con coche-bomba el 27 de febrero de 2004. En esa entrevista, el padre de la víctima afirma que una condena por parte del tribunal "mitigaría" su dolor, algo que Javier Villanueva considera "vergonzoso" si se tiene en cuenta que esta persona procede del mundo del Derecho.
Todas estas circunstancias y "presiones" hacen sospechar a la familia que la decisión del tribunal, que se espera para finales de la próxima semana, no es más que "la crónica de una sentencia anunciada" en la que hay detrás unos "oscuros intereses" que el padre del joven empresario no alcanza a averiguar. "Creemos que es imposible que los jueces emitan un veredicto favorable, aquí no se atrevería nadie. A Javier le han cogido como chivo expiatorio y le están haciendo pagar por todos, no es cuestión de buscar a los culpables, sino de tener un culpable".
El padre del joven lamenta que la Justicia boliviana pueda dictar una condena que "jurídicamente sería imposible en cualquier otro sitio", ya que, según reiteró, no hay pruebas para atribuir a su hijo ninguna participación en el atentado de la fiscal de aduanas.
Para tratar de luchar contra esta "injusticia", Francisco Villanueva ha pedido la intervención urgente del Gobierno español, para que "presione con contundencia" a las autoridades bolivianas, porque ha llegado el momento de "dejarse de buenas palabras y acudir a los hechos".
El padre del empresario, que estuvo año y medio preso en la prisión de Palmasola y ahora permanece en situación de arresto domiciliario, ha trasladado la inquietud de la familia tanto a la embajada de España como al ministerio de Asuntos Exteriores, a los que demanda una intervención eficaz previa a la decisión del tribunal.
Francisco Villanueva recordó que las irregularidades en torno al procesamiento de su hijo se produjeron desde el mismo momento de su detención, por cuanto Javier fue "torturado" y el Gobierno boliviano y el Ministerio de Justicia de este país "han pasado por encima de esto como si la detención hubiera sido legal".
Javier Villanueva se encuentra "deprimido", según ha afirmado su progenitor, porque "ve que le están vapuleando sin pruebas y está sumido en una situación de indefensión completa porque son notorias todas las barbaridades que se están cometiendo en este caso".
El juicio contra Javier Villanueva, que se enfrenta a una petición de condena de 30 años de prisión, ha entrado estos días en la recta final, con la práctica de una reconstrucción judicial de los hechos, incluyendo el traslado en taxi que realizó el acusado y una visita a la zona donde estalló el coche-bomba que mató a Mónica von Borries.
Al inicio de la vista oral, el magistrado que preside el tribunal proclamó su imparcialidad, al criticar los comentarios que se habían realizado dentro y fuera del país, en los que se ponía en duda "la capacidad, fiabilidad y la administración de Justicia" de Bolivia.
Uno de los coimputados en el caso, el brasileño Ricardo Borba, confesó en el juicio que pactó su declaración con la Policía y con un funcionario de la embajada de Estados Unidos. Este individuo admitió que no vio el rostro de la persona a la que después reconoció como Javier Villanueva en el escenario del atentado.
Fuente: http://www.diariodesevilla.com

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